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La cuarta revolución y su paso disruptivo industrial

por: Instituto Asteco

El ser humano, en su afán por buscar una mejora en los procesos de producción, optimización de los ya existentes y búsqueda de mejores condiciones, ha marcado a lo largo de la historia una serie de hitos que han cambiado sustancialmente la vida de las personas.

Cada una de las revoluciones industriales que han aparecido han marcado un antes y un después, impactando directamente en los cambios tecnológicos, socioeconómicos y culturales. Los cambios tecnológicos han implicado el uso de nuevos materiales, nuevas fuentes de energía, la invención de máquinas, nuevas formas de organización de trabajo, nuevas formas de comunicación y transporte, y la creciente aplicación de la ciencia en la industria.

Por otra parte, esto ha provocado a su vez cambios indirectos en otras áreas, como en la economía y el comercio internacional, así como cambios políticos como resultado de los poderes económicos y cambios culturales que han llevado a una sociedad del conocimiento.

La llegada de la máquina a vapor, en la década de 1760, fomentó la mecanización de la agricultura y la producción textil. Esto abrió el camino hacia la urbanización con la energía a vapor y las máquinas, lo que proporcionó tecnologías superiores para embarcaciones y ferrocarriles. La fábrica se convirtió en el nuevo centro de la vida comunitaria.

La segunda revolución industrial estuvo marcada por cambios en la organización industrial y la invención de la electricidad, estos cambios provocaron automáticamente nuevas invenciones tales como la cinta transportadora, la invención del bombillo, el primer automóvil de combustión interna y la primera transmisión por radio. Al mismo tiempo, se marcó un nuevo hito en la producción ya que se creó la producción en serie, aumentado significativamente la producción en masa.

La tercera Revolución Industrial, tuvo de base las nuevas tecnologías de la información y comunicación. Se desarrollaron los microcontroladores que posibilitaron la automatización de la producción; con el desarrollo en el campo de la electrónica se incrementó el acceso a las telecomunicaciones y la adquisición masiva de computadoras. Para la industria, esta revolución dio lugar a la era de la automatización de alto nivel en la producción, gracias a dos inventos importantes: los controladores lógicos programables (PLC) y los robots.

Hoy en día estamos iniciando un nuevo ciclo, en el cual se están integrando los sistemas físicos, digitales y biológicos, encaminados hacia una transformación inminente en los sistemas de producción. Esta transformación está conformada por una serie de tecnologías emergentes que provocan cambios disruptivos en todas las actividades.

Desarrollos como el internet de las cosas (IoT), la inteligencia artificial (AI), la robótica, los sistemas autónomos, blockchain, comunicación 5G, bioinformática, realidad aumentada, entre otros, están dando vida a la fábrica del futuro y marcarán un cambio en la innovación, ya que se pasará de una trasformación lineal, como se ha dado hasta el momento, a la generación de sinergias que potencializaran exponencialmente los desarrollos y las actualizaciones de la industria y la vida misma.

“Si bien el concepto de Industria 4.0 se afianza, no existe una idea clara de cómo deberían abordarlo las empresas. Hace falta una comprensión común de cómo las organizaciones deberían adaptarse a la Industria 4.0, dicha transformación es sin duda un imperativo estratégico que requiere un compromiso de largo plazo. En lugar de invertir en nuevas tecnologías de manera ad hoc, las empresas deben adoptar un enfoque sistemático para abordar las oportunidades tecnológicas en toda la cadena de suministro” (Sjøbakk, 2018)

Debemos preparar la industria local y a los que la conformamos para afrontar los cambios que se avecinan. Debemos sumarnos a la rueda indetenible de la evolución que estamos presenciando. Medellín fue nombrado como uno de los centros de la 4.0I, y por ende debemos estar a la altura de este nombramiento, de lo que significa ser los abanderados como ciudad del cambio en este lado del continente. Solo teniendo la resiliencia necesaria para afrontar las adversidades que sugieren un cambio de paradigma de tal tamaño, entonces, tendremos lo que se necesita para poder integrar la industria local y el resto del país a la dinámica global de la cuarta revolución industrial.

El futuro está en la productividad, calidad, confiabilidad y la estabilidad del proceso.

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